{"id":367,"date":"2025-04-05T13:29:07","date_gmt":"2025-04-05T13:29:07","guid":{"rendered":"https:\/\/md.rcm.upr.edu\/bkamemorial\/?page_id=367"},"modified":"2025-12-15T13:44:21","modified_gmt":"2025-12-15T13:44:21","slug":"apreciacion-del-dr-bailey-k-ashford","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/md.rcm.upr.edu\/bkamemorial\/apreciacion-del-dr-bailey-k-ashford\/","title":{"rendered":"Apreciaci\u00f3n del Dr. Bailey K. Ashford"},"content":{"rendered":"<div class=\"wpb-content-wrapper\"><p>[vc_row][vc_column width=&#8221;1\/4&#8243;][vc_single_image image=&#8221;358&#8243; img_size=&#8221;full&#8221; add_caption=&#8221;yes&#8221; css=&#8221;&#8221;][\/vc_column][vc_column width=&#8221;3\/4&#8243;][vc_column_text css=&#8221;&#8221;]<\/p>\n<h4 style=\"text-align: center;\">Presentado como la conferencia anual en memoria del<br \/>\ndoctor Bailey K. Ashford de la Escuela de Medicina de la U.P.R.,<br \/>\nel 1ro de noviembre de 1961.<\/h4>\n<p>[\/vc_column_text][vc_column_text css=&#8221;&#8221;]Vamos a dedicarle estos momentos de recordaci\u00f3n &#8211; debido al encargo h\u00e9chome por el Comit\u00e9 que me ha honrado con ello \u2013 a un hombre que conoc\u00ed en mi ni\u00f1ez, cuya trayectoria profesional segu\u00ed de cerca sirvi\u00e9ndome de incitativo y con el cual termin\u00e9 por sentarme en los concilios de la extinta Escuela de Medicina Tropical. Me refiero al Dr. Bailey K. Ashford, Coronel del Cuerpo M\u00e9dico del Ej\u00e9rcito de los Estados Unidos y Catedr\u00e1tico de dicha instituci\u00f3n.<\/p>\n<p>Tendr\u00eda yo siete a\u00f1os de edad y cursaba el primer grado en las escuelas p\u00fablicas de Utuado, cuando mi padre me llev\u00f3 a visitar a mi t\u00eda Elisa. Esta era la administradora de un hospital que la incipiente Comisi\u00f3n de Anemia, dirigida por el Dr. Bailey K. Ashford, hab\u00eda establecido en una casa de campo propiedad de Don Felipe Casalduc. Al lugar le conoc\u00edan por \u201cEl Cercadillo\u2019\u2019 y se llegaba a \u00e9l vadeando el R\u00edo Viv\u00ed. A este hospital desprovisto de pretensiones, se acercaban diariamente los enfermos por centenares. Se presentaban en la camilla tradicional de nuestros campos: la hamaca colgando de un trozo de yagrumo. portada por un n\u00famero de j\u00edbaros que se turnaban para evitar fatigas. El inmueble no ten\u00eda cabida para todos y \u00e9sta se completaba con una serie de casas de campa\u00f1a desparramadas por los alrededores. All\u00ed estaban el Dr. Ashford y el Dr. King, quienes, con la ayuda de un laboratorio modesto, los examinaban y los somet\u00edan a tratamiento.<\/p>\n<p>El paraje era pintoresco. Lo verde de los pastos que circundaban la casa tambi\u00e9n pintada de verde, unido a la serie de las de campa\u00f1a color marr\u00f3n, repletas de enfermos blancos como el papel e hinchados de pies a cabeza, formaban un contraste interesante. Nunca podr\u00e9 olvidarme de mis m\u00faltiples visitas a aquel sitio.<\/p>\n<p>Mientras mi padre cambiaba impresiones con los m\u00e9dicos, yo corr\u00eda de caseta en caseta observando aquellos cuerpos blancos echados en la camita o \u00f1angotados en la puerta de la caseta. Me atra\u00edan mucho los uniformes militares que usaba el Dr. King; mientras que el olor de las medicinas que saturaba el ambiente de la botica me daba n\u00e1useas.<\/p>\n<p>As\u00ed conoc\u00ed al Dr. Bailey K. Ashford, aquel peregrino de la ciencia que descubri\u00f3 la causa de la anemia de nuestros j\u00edbaros y que decidi\u00f3 tratarles, para devolverles Ja salud y quitarles la oprobiosa fama de vagos e indolentes de que gozaba el campesino puertorrique\u00f1o en aquellos tiempos. En el a\u00f1o 1904 se inici\u00f3 la campa\u00f1a de extirpaci\u00f3n, comisionando a los doctores Ashford y King para dicho objeto. El Gobierno de Puerto Rico hizo una asignaci\u00f3n de cinco mil d\u00f3lares y se empez\u00f3 a tratar casos de uncinariasis en Bayam\u00f3n y en Utuado.<\/p>\n<p>Quede aqu\u00ed constancia de que esta es la primera vez en el mundo que se establece un tratamiento prolongado en masa, para todo un pueblo enfermo. En vista de los buenos resultados obtenidos, el p\u00fablico clamaba por m\u00e1s tratamiento. Para el ejercicio fiscal 1905-1906, la Legislatura respondi\u00f3 asignando la suma de quince mil d\u00f3lares para dicho fin. Entonces se afianz\u00f3 la Comisi\u00f3n de la Anemia e ingresaron en ella los doctores P. Guti\u00e9rrez Igarav\u00eddez. I. Gonz\u00e1lez Mart\u00ednez y Francisco Se\u00edn, quienes vinieron a trabajar junto a Ashford y King.<\/p>\n<p>Pronto, bien pronto, nuestra clase m\u00e9dica capt\u00f3 la importancia de lo que ven\u00eda ocurriendo y presa de una exaltaci\u00f3n, mitad cient\u00edfica y mitad patri\u00f3tica, se sum\u00f3 a las filas de la Comisi\u00f3n, la cual lleg\u00f3 a contar con 35 facultativos diseminados por pueblos y campos, am\u00e9n de los que actuaban motu proprio en el adelantamiento de obra tan meritoria.<\/p>\n<p>Los resultados de esta campa\u00f1a traspasaron nuestras fronteras y el fil\u00e1ntropo americano John D. Rockefeller, en el a\u00f1o 1908. envi\u00f3 a Puerto Rico al Dr. Rose para que hiciese un estudio detallado de ella. De regreso a los Estados Unidos, el dicho doctor &#8216;Organiz\u00f3 la Comisi\u00f3n Sanitaria Rockefeller para combatir la enfermedad en los estados sure\u00f1os de la naci\u00f3n. M\u00e1s tarde dicho organismo se convirti\u00f3 en la Comisi\u00f3n Internacional de Salud P\u00fablica y eventualmente en la Fundaci\u00f3n Rockefeller. Creemos firmemente que nuestra gloriosa Comisi\u00f3n de Anemia hizo quiz\u00e1s el trabajo cient\u00edfico de m\u00e1s m\u00e9rito llevado a cabo en Puerto Rico hasta aquella \u00e9poca, probando hasta la saciedad que la mayor\u00eda de los casos de anemia que sufr\u00eda nuestro j\u00edbaro se deb\u00eda a infestaci\u00f3n por par\u00e1sitos intestinales. El pa\u00eds la vio recorrer sus pueblos librando de la uncinariasis a verdaderos cad\u00e1veres ambulantes para devolverlos a la vida.<\/p>\n<p>Pasaron los a\u00f1os mientras Puerto Rico buscaba una oportunidad para demostrarle al Dr. Ashford su gratitud. Esta se present\u00f3 en el 1911 cuando se organiz\u00f3 el Servicio de Sanidad, esto es, el antecesor del Departamento de Salud. El gobernador Colton &#8211; acuciado por las autoridades de Washington &#8211; buscaba para la jefatura del nuevo organismo, a un m\u00e9dico de talla y de tes\u00f3n. Los dirigentes de la Uni\u00f3n de Puerto Rico \u2014partido entonces en el poder &#8211; propusieron y respaldaron para el puesto al Dr. Ashford, viendo en ello un medio de demostrarle a dicho galeno el agradecimiento y cari\u00f1o del pa\u00eds: &#8211; agradecimiento, por lo que su actuaci\u00f3n investigadora hab\u00eda representado para el pueblo y cari\u00f1o, por su hombr\u00eda de bien.<\/p>\n<p>El homenaje oficial puertorrique\u00f1o no lleg\u00f3 a plasmarse porque la ordenanza prohib\u00eda, y todav\u00eda proh\u00edbe, que un militar ejerza cargos civiles y conserve sus prerrogativas como tal. Si en aquella ocasi\u00f3n Ashford, quien toda la vida vivi\u00f3 tan enamorado del ej\u00e9rcito como de la medicina, hubiese contravenido dichos estatutos, hubiese quedado ipso facto fuera del ej\u00e9rcito, al cual le prest\u00f3 grandes servicios durante la Primera Guerra Mundial. Dejemos sentado de una vez el hecho de que el Departamento de la Guerra de los Estados Unidos discerni\u00f3 al Coronel y M\u00e9dico Bailey K. Ashford, haci\u00e9ndole formar parte de la comisi\u00f3n oficial que se encarg\u00f3 de preparar, ordenar y redactar la monumental historia sobre la participaci\u00f3n que tom\u00f3 el Cuerpo M\u00e9dico Militar en dicha contienda, conocida por \u201cThe Medical Department of the United States Army in the World War\u201d. El Coronel Ashford figura como uno de los colaboradores del segundo volumen, titulado \u201cAdministration American Expeditionary Forces\u201d, publicado en el a\u00f1o 1927.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de esta digresi\u00f3n, permitidme que os retrotraiga a aquella parte del p\u00e1rrafo inicial de esta comunicaci\u00f3n en que os se\u00f1al\u00e9 que segu\u00ed de cerca la trayectoria profesional del homenajeado. Me gradu\u00e9 de m\u00e9dico en el a\u00f1o 1919, regresando al pueblo de Bayam\u00f3n. Mi padre me recomend\u00f3 al Dr. Guti\u00e9rrez Igarav\u00eddez que entonces trabajaba en el antiguo Instituto de Medicina Tropical. All\u00ed, junto a \u00e9l, colaboraban tambi\u00e9n el Dr. Ashford, el Dr. Gonz\u00e1lez Mart\u00ednez, el Dr. Torregrosa, el Dr. Santana N\u00e1ter y los se\u00f1ores Jos\u00e9 Loubriel, Rafael Figueroa y la Srta. Luz Dalmau.<\/p>\n<p>All\u00ed estuve observando el trabajo de investigaci\u00f3n de los colegas, mientras le\u00eda en la biblioteca y ten\u00eda oportunidad de trabajar en los laboratorios. Para esta \u00e9poca el Dr. Ashford estaba muy interesado en el \u201cSprue\u201d y su relaci\u00f3n a la Monilia psilosis. Con el estudio del \u201cSprue\u201d el Dr. Ashford inici\u00f3 una nueva faceta de investigaci\u00f3n. Al sospechar que dicha enfermedad pod\u00eda estar relacionada con un hongo, dedic\u00f3 a\u00f1os enteros a su observaci\u00f3n habi\u00e9ndole despertado un inter\u00e9s inusitado en el estudio de la micolog\u00eda.<\/p>\n<p>A la saz\u00f3n vino a Santo Domingo el eminente mic\u00f3logo italiano, Profesor R. Ciferri. en misi\u00f3n cient\u00edfica. All\u00e1 se dirigi\u00f3 Ashford y el Profesor Ciferri le abri\u00f3 las puertas de su laboratorio. En \u00e9l, Ashford ense\u00f1\u00f3 y aprendi\u00f3. Juntos descubrieron varias especies nuevas de hongos, sobre las cuales informaron en colaboraci\u00f3n al mundo cient\u00edfico. Recuerdo que ya de regreso a Puerto Rico, Ashford quiso hacer algunas fotograf\u00edas del <em>Blasto dendrum Ciferri<\/em> para su publicaci\u00f3n. Entonces yo era un benjam\u00edn en la Escuela de Medicina Tropical y entre otras cosas se me hab\u00eda adiestrado para tomar fotograf\u00edas. Una noche, mientras tom\u00e1bamos fotograf\u00edas del hongo y eran ya cerca de las dos de la madrugada, alguien toc\u00f3 a la puerta de la caseta de madera que estaba situada en la azotea del edificio principal de la escuela. El Dr. Ashford la abri\u00f3. Era su esposa, Do\u00f1a Mar\u00eda, que nos dec\u00eda en voz alta: \u201cestas no son horas de estar aqu\u00ed, deb\u00edan estar durmiendo\u201d. Ashford bes\u00f3 a Do\u00f1a Mar\u00eda y le dijo: \u201cnos hemos distra\u00eddo haciendo fotograf\u00edas, no sab\u00edamos que fuese tan tarde\u201d. Inmediatamente se puso el chaquet\u00f3n y se march\u00f3 con ella, qued\u00e1ndome yo para recoger el cuarto que estaba bastante regado.<\/p>\n<p>El Dr. Ashford public\u00f3 varios trabajos cient\u00edficos sobre micolog\u00eda y la importancia de su estudio en relaci\u00f3n con las enfermedades tropicales. Parte del valor de ellos estriba en que es uno de los primeros m\u00e9dicos que se dedica a estudiar el v\u00ednculo entre las enfermedades tropicales y la micolog\u00eda. habiendo sido el primero en Puerto Rico que le dedic\u00f3 su pensamiento a dichas investigaciones.<\/p>\n<p>En el a\u00f1o 1929 asist\u00ed a la Universidad de Colombia bajo el patrocinio de la Fundaci\u00f3n Rockefeller, con el prop\u00f3sito de cursar estudios avanzados en bacteriolog\u00eda e inmunolog\u00eda. A mi regreso se me nombr\u00f3 profesor adjunto de Bacteriolog\u00eda en la Escuela de Medicina Tropical. Mi laboratorio quedaba al lado del de Ashford. Todas las ma\u00f1anas cambi\u00e1bamos impresiones. Yo sol\u00eda consultarle las ideas que se me ocurr\u00edan. Cuando \u00e9l me cre\u00eda errado, ri\u00e9ndose, extend\u00eda la mano derecha y apret\u00e1ndome la nariz me dec\u00eda: \u201cPablo, your nose are out of joint\u201d.<\/p>\n<p>Cuando sus contrincantes lo atacaban, se sentaba a escribir usando para tal fin su recetario m\u00e9dico. Despu\u00e9s de terminado el art\u00edculo me mandaba a buscar. Nos sent\u00e1bamos en dos taburetes del laboratorio y me le\u00eda en alta voz lo que hab\u00eda contestado. Yo, por lo regular, lo encontraba buen\u00edsimo y comentaba siempre los detalles m\u00e1s hirientes del art\u00edculo. Nos re\u00edamos y coment\u00e1bamos un rato. Cuando le preguntaba donde lo iba a publicar, se levantaba de su asiento y a carcajadas lo hac\u00eda pedazos y lo echaba al canasto de los desperdicios. As\u00ed contestaba el Dr. Ashford a sus antagonistas.<\/p>\n<p>En uno de sus d\u00edas felices descubri\u00f3 el estado agudo de la uncinariasis. Vinieron a buscarlo del pueblo de Luquillo. All\u00ed con frecuencia, las grandes marejadas llenan las quebradas de arena en el sitio donde \u00e9stas desembocan en el mar. Cuatro ni\u00f1os, en vez de ba\u00f1arse en el mar, resolvieron hacerlo en el charco que formaba una quebrada al quedar su desembocadura obstruida con arena. Los ni\u00f1os cayeron enfermos al otro d\u00eda de ba\u00f1arse: fiebre alta y mucha piqui\u00f1a en todo el cuerpo. El Dr. Ashford hizo un diagn\u00f3stico de uncinariasis aguda, despu\u00e9s de comprobar la existencia de un gran n\u00famero de larvas vivas en las aguas estancadas. Al cabo de los a\u00f1os su vieja preocupaci\u00f3n le volvi\u00f3 a salir al paso. La sigui\u00f3 con el entusiasmo del principiante cuando da con un hallazgo. Estudi\u00f3 el aspecto cl\u00ednico del estado agudo de la enfermedad. Mas tarde escribi\u00f3 un art\u00edculo para el \u2018\u2018Journal of the American Medical Association\u201d describiendo dicho estado de la uncinariasis, tal y como lo acababa de comprobar. Una de sus grandes ideas era la formaci\u00f3n y establecimiento en Puerto Rico de la Universidad Panamericana. Testigos mudos de este prop\u00f3sito son los grandes escudos que consigui\u00f3 que pusieran en la Escuela de Medicina Tropical con las siglas PAU. Hoy, cuando se habla tanto del establecimiento de una escuela hispanoamericana, acaricio en mis sue\u00f1os la idea de aquel gran hombre. A pesar de que fue factor decisivo en el establecimiento de la Escuela de Medicina Tropical, pensaba siempre en la posibilidad de tener aqu\u00ed una Universidad Pan Americana que sirviera de eslab\u00f3n entre la cultura m\u00e9dica de los pa\u00edses del Norte y los del Sur de Occidente.<\/p>\n<p>Ya por el a\u00f1o 1933, el Dr. Ashford se sent\u00eda enfermo. En ocasi\u00f3n de la visita del Dr. F. Hanger, renombrado cl\u00ednico de la Universidad de Colombia, quien vino con el prop\u00f3sito de dictar algunas conferencias y hacer trabajo de investigaci\u00f3n aqu\u00ed en la Escuela, el Dr. Ashford se hizo examinar, obteniendo as\u00ed el diagn\u00f3stico correcto de su dolencia. El 16 del mes de diciembre de 1933, la Escuela de Medicina Tropical de la Universidad de Puerto Rico, develaba un busto de bronce del ilustre hombre de ciencias. Concurrieron a este acto numerosas representaciones de todas las instituciones cient\u00edficas, culturales y sociales de Puerto Rico. Abri\u00f3 el acto el Dr. Jos\u00e9 Pad\u00edn, entonces Comisionado de Instrucci\u00f3n. Le siguieron en el uso de la palabra el Hon, Benjam\u00edn Horton. Gobernador Interino de Puerto Rico y el Dr. Carlos Chard\u00f3n, Rector de la Universidad.<\/p>\n<p>Quien siempre procedi\u00f3 bien no s\u00f3lo durante su vida en Puerto Rico, sino con toda la humanidad, era acreedor de todos los merecimientos que pudieran ofrec\u00e9rsele; porque Ashford tiene y tendr\u00e1 un lugar consagrado a su recuerdo en el coraz\u00f3n de las masas puertorrique\u00f1as. El d\u00eda 26 de marzo del a\u00f1o 1934, siendo el que os habla Presidente de la Asociaci\u00f3n M\u00e9dica de Puerto Rico, arrib\u00f3 a nuestras playas el Quinto Congreso Pan Americano. Ven\u00eda presidido por el Dr. John O. McReynolds. conocido panamericanista e insigne miembro de la clase m\u00e9dica norteamericana. Dicha visita, a nuestro entender, tuvo un gran significado ya que todos sus miembros abogaban por la fraternizaci\u00f3n de las ciencias interamericanas, como base para un mejor entendido en la realizaci\u00f3n del progreso econ\u00f3mico-social y espiritual.<\/p>\n<p>El Dr. Bailey K. Ashford, ya enfermo, concurri\u00f3 a sus sesiones y ley\u00f3 una notable monograf\u00eda sobre \u201cAlgunas Modalidades del Sprue en Puerto Rico\u201d, trabajo hecho en colaboraci\u00f3n con nuestro notable y prestigioso cl\u00ednico el Dr. Ram\u00f3n M. Su\u00e1rez. El 1ro. de agosto de 1934, la Asociaci\u00f3n M\u00e9dica de Puerto Rico celebr\u00f3 una velada en homenaje al Dr. Bailey K. Ashford. La misma tuvo un \u00e9xito notable; pues la contemplaci\u00f3n y el comentario en torno a la vida del Dr. Ashford era un aliciente al que habr\u00eda de acudir nuestro p\u00fablico, siempre ansioso de demostrarle cari\u00f1o y c\u00e1lido afecto. Nunca pudimos suponer que dicho acto abarcase las enormes proporciones que alcanz\u00f3. Lo selecto de la concurrencia, la cordialidad, el entusiasmo, el calor de la emoci\u00f3n y la altura y solemnidad de las palabras que all\u00ed se pronunciaron contribuyeron a realzar la ocasi\u00f3n. Hablaron el Honorable Gobernador, General Blanton Winship, el Dr. P. Guti\u00e9rrez Igarav\u00eddez, el Dr. G. W. Bachman, Director de la Escuela de Medicina Tropical y el Dr. V. Guti\u00e9rrez Ortiz. La parte musical estuvo a cargo del virtuoso pianista Jes\u00fas Mar\u00eda Sanrom\u00e1 y del violinista puertorrique\u00f1o, el notable psiquiatra Dr. Luis Manuel Morales. A la terminaci\u00f3n, el p\u00fablico, puesto de pi\u00e9. ovacion\u00f3 largamente a los organizadores del acto y todos salimos del edificio con la satisfacci\u00f3n de haber cumplido nuestro deber con nuestro insigne compatriota.<\/p>\n<p>Con motivo de dicha velada, el Presidente de la Asociaci\u00f3n M\u00e9dica de Puerto Rico recibi\u00f3 la siguiente carta del Dr. Ashford:<\/p>\n<p>Mi querido Morales Otero: Tenga la bondad de aceptar mi m\u00e1s profundo reconocimiento por la sincera expresi\u00f3n do cari\u00f1o que me han rendido mis colegas de la Asociaci\u00f3n M\u00e9dica de Puerto Rico, en la velada celebrada en honor m\u00edo en ocasi\u00f3n de la publicaci\u00f3n de mi libro \u201cA Soldier in Science\u201d. \u00bfSer\u00e1 usted tan amable, Se\u00f1or Presidente, que extendiera en mi nombre a todos los miembros de la Asociaci\u00f3n mis efusivas gracias por esta inolvidable prueba de camarader\u00eda que me han dispensado?<\/p>\n<p>Especialmente reconocido, adem\u00e1s, por sus generosas y elocuentes palabras en aquel acto, quedo como siempre de usted afectuosamente.<\/p>\n<p>Su amigo y s. s.,<br \/>\nBailey K. Ashford<\/p>\n<p>La Asociaci\u00f3n M\u00e9dica de Puerto Rico tom\u00f3 el acuerdo de dedicarle una edici\u00f3n del \u201cBolet\u00edn\u201d al Dr. Bailey K. Ashford. Al comunicarse, el Presidente de la organizaci\u00f3n con el Hon. General Blanton Winship, Gobenador de Puerto Rico y camarada de armas del Dr. Ashford, recibi\u00f3 de \u00e9ste la contestaci\u00f3n siguiente:<\/p>\n<p>Mi estimado Doctor Morales Otero:<\/p>\n<p>El acuerdo de la Asociaci\u00f3n M\u00e9dica de dedicar una edici\u00f3n de su Bolet\u00edn oficial al Dr. Bailey K. Ashford, expresa un tributo merecid\u00edsimo que se rinde a los brillantes servicios prestados por el Dr. Ashford a la isla y a la humanidad en general. Me complace profundamente tener esta oportunidad de poner de manifiesto mi elevada estimaci\u00f3n por el Dr. Ashford, y por la obra que le cupo realizar. Su vida es el historial inmaculado de un intachable militar y de un gran hombre de ciencia que siempre respondi\u00f3 con su esfuerzo fecundo a sus deberes en la profesi\u00f3n m\u00e9dica y en la de las armas. Sus descubrimientos sobre la causa de ciertas enfermedades tropicales y el medio de extirparlas es una contribuci\u00f3n y acervo de los conocimientos cient\u00edficos que representa un nuevo cap\u00edtulo en el campo de la medicina tropical. El alivio que de este modo ha sido posible conseguir en los sufrimientos humanos y el haberse por el Dr. Ashford, por sus cuidados personales, devuelto la salud a cientos de miles de personas, representa una conquista cient\u00edfica que ha redundado en beneficio de millones de personas a trav\u00e9s del mundo.<\/p>\n<p>La obra del Dr. Ashford ha de ser un legado a la familia humana a trav\u00e9s de las generaciones venideras y adem\u00e1s una fecunda inspiraci\u00f3n para aquellos que sigan la estela de sus actividades.<\/p>\n<p>De usted muy atentamente.<\/p>\n<p>Blanton Winship<br \/>\nGobernador<\/p>\n<p>En la edici\u00f3n del Bolet\u00edn de la Asociaci\u00f3n que comentamos, aparece un facs\u00edmile del pergamino que le present\u00f3 la clase m\u00e9dica con motivo de la publicaci\u00f3n de su autobiograf\u00eda \u201cA Soldier in Science\u2019\u2019. Esta es una recapitulaci\u00f3n brillante de su vida, en la cual puso de manifiesto sus afanes como investigador en el campo m\u00e9dico, su concepto del honor como saldado y el lugar prominente que ocupaban en ella sus deberes como ciudadano.<\/p>\n<p>La vida y los trabajos del Dr. Ashford no pueden clasificarse como los de un especialista en el sentido estricto de este t\u00e9rmino. Examin\u00e1ndolos al cabo de los a\u00f1os, ellos se nos presentan repletos de ansiedades cient\u00edficas. Tal parece como que escog\u00eda una materia cualquiera como centro de acci\u00f3n; pero a la vez dan la impresi\u00f3n de que estaba siempre presto a apartarse de ella para irse tras la b\u00fasqueda de la verdad cient\u00edfica, estuviese donde estuviese. La posesi\u00f3n de ese tipo de agilidad intelectual, tan muy del Dr. Ashford, y su virtud de trabajador infatigable, le permit\u00edan volver al punto de partida para proseguir con aquello que aparentemente hab\u00eda olvidado. Esos juegos mentales s\u00f3lo pueden hacerlos los ricos en cultura. En \u00e9sta, en cultura a todo lo largo y ancho del vocablo, m\u00e1xime en la cient\u00edfica, el Dr. Ashford era un acaudalado. Bailey K. Ashford fue un probo militar dedicado a los estudios cient\u00edficos. Su labor no incumbe solamente a las masas puertorrique\u00f1as; pues va m\u00e1s lejos, ya que benefici\u00f3 notablemente a toda la humanidad.<\/p>\n<p>\u201cAma al pr\u00f3jimo como a ti mismo\u201d pareci\u00f3 ser su consigna. Le entreg\u00f3 a nuestra patria las luces de su cerebro y el incansable amor de sus investigaciones; le di\u00f3 su coraz\u00f3n entero fundando aqu\u00ed el jard\u00edn de sus m\u00e1s caras ilusiones y de sus m\u00e1s \u00edntimos amores: puertorrique\u00f1a era su esposa y puertorrique\u00f1os son sus hijos.<\/p>\n<p>As\u00ed era mi amigo, mi colega y mi mentor, el Dr. Bailey K. Ashford.[\/vc_column_text][vc_column_text css=&#8221;&#8221;]<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Bolet\u00edn de la Asociaci\u00f3n M\u00e9dica de Puerto Rico, Vol. 53, No. 10, Octubre 1961, pags. 353-360.<\/p>\n<p>[\/vc_column_text][vc_column_text css=&#8221;&#8221;]<\/p>\n<h4>Dr. Pablo Morales Otero (1896 \u2013 1971) \u2013 Tercer Conferenciante del Dr. Bailey K. Ashford Memorial Lecture<\/h4>\n<p>[\/vc_column_text][vc_column_text css=&#8221;&#8221;]Se destac\u00f3 en la ciencia, la pol\u00edtica y las letras en Puerto Rico. Estudi\u00f3 ede Columbia en Nueva York. en el Mount Vernon College, de Baltimore, Maryland, en la Universidad de Maryland y en la Universidad de Columbia en Nueva York. Se recibi\u00f3 de doctor en medicina en el 1919. Ocup\u00f3 important\u00edsimas posiciones como m\u00e9dico y como pat\u00f3logo. En las ciencias su mayor contribuci\u00f3n al pa\u00eds fue como Director de la Escuela de Medicina Tropical por numerosos a\u00f1os. En la pol\u00edtica tuvo tambi\u00e9n participaci\u00f3n destacada, habiendo sido miembro de la Asamblea Constituyente y luego de la C\u00e1mara de Representantes desde el 1953 hasta el 1960.<\/p>\n<p>\u2013 El Mundo, 16 de noviembre de 1971.[\/vc_column_text][vc_empty_space][vc_column_text css=&#8221;&#8221;]<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-390 size-thumbnail\" src=\"http:\/\/md.rcm.upr.edu\/bkamemorial\/wp-content\/uploads\/sites\/57\/2025\/12\/Prof.-Daniel-Mora-Ortiz-150x150.jpg\" alt=\"Daniel Mora Ortiz, M.A.\" width=\"150\" height=\"150\" srcset=\"https:\/\/md.rcm.upr.edu\/bkamemorial\/wp-content\/uploads\/sites\/57\/2025\/12\/Prof.-Daniel-Mora-Ortiz-150x150.jpg 150w, https:\/\/md.rcm.upr.edu\/bkamemorial\/wp-content\/uploads\/sites\/57\/2025\/12\/Prof.-Daniel-Mora-Ortiz.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 150px) 100vw, 150px\" \/><\/p>\n<p>Editado y compilado por:<\/p>\n<p><strong>Daniel Mora Ortiz, M.A.<\/strong><br \/>\nEscuela de Medicina<br \/>\nCentro de Inform\u00e1tica y Tecnolog\u00eda<br \/>\nUniversidad de Puerto Rico &#8211; Recinto de Ciencias Medicas<\/p>\n<p>Miembro del Instituto de Historia de las Ciencias de la Salud<br \/>\nAdscrito al Decanato de Asuntos Acad\u00e9micos &#8211; Recinto de Ciencias Medicas<\/p>\n<p>Academia: <a href=\"https:\/\/urrp.academia.edu\/DanielMoraOrtiz\">https:\/\/urrp.academia.edu\/DanielMoraOrtiz<\/a><\/p>\n<p>Linkedin:\u00a0<a href=\"https:\/\/nam02.safelinks.protection.outlook.com\/?url=https%3A%2F%2Fwww.linkedin.com%2Fin%2Fdaniel-mora-ortiz%2F&amp;data=04%7C01%7Cdaniel.mora2%40upr.edu%7C326b5225e0c6485a301a08d96e49750f%7C0dfa5dc0036f461599e494af822f2b84%7C0%7C0%7C637662084036484370%7CUnknown%7CTWFpbGZsb3d8eyJWIjoiMC4wLjAwMDAiLCJQIjoiV2luMzIiLCJBTiI6Ik1haWwiLCJXVCI6Mn0%3D%7C1000&amp;sdata=HByLPpEUdeT9ll78YBc21bbYVWiK7A4C7nMc9%2FL6MG0%3D&amp;reserved=0\">https:\/\/www.linkedin.com\/in\/daniel-mora-ortiz\/<\/a>[\/vc_column_text][\/vc_column][\/vc_row]<\/p>\n<\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[vc_row][vc_column width=&#8221;1\/4&#8243;][vc_single_image image=&#8221;358&#8243; img_size=&#8221;full&#8221; add_caption=&#8221;yes&#8221; css=&#8221;&#8221;][\/vc_column][vc_column width=&#8221;3\/4&#8243;][vc_column_text css=&#8221;&#8221;] Presentado como la conferencia anual en memoria del doctor Bailey K. Ashford de la Escuela de Medicina de la U.P.R., el 1ro de noviembre de 1961. [\/vc_column_text][vc_column_text css=&#8221;&#8221;]Vamos a dedicarle estos momentos de recordaci\u00f3n &#8211; debido al encargo h\u00e9chome por el Comit\u00e9 que me ha honrado con&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":358,"parent":0,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"footnotes":""},"class_list":["post-367","page","type-page","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","description-off"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/md.rcm.upr.edu\/bkamemorial\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/367","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/md.rcm.upr.edu\/bkamemorial\/wp-json\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/md.rcm.upr.edu\/bkamemorial\/wp-json\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/md.rcm.upr.edu\/bkamemorial\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/md.rcm.upr.edu\/bkamemorial\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=367"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/md.rcm.upr.edu\/bkamemorial\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/367\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":393,"href":"https:\/\/md.rcm.upr.edu\/bkamemorial\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/367\/revisions\/393"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/md.rcm.upr.edu\/bkamemorial\/wp-json\/wp\/v2\/media\/358"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/md.rcm.upr.edu\/bkamemorial\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=367"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}